Testimonios

David Bravo

Mi nombre es David Bravo, primer estudiante universitario de mi familia y alumno de primer año de medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Soy de la comuna de Portezuelo y específicamente del sector de Panguilemu. Llegar a la capital ha sido para mi uno de los desafíos mas grandes de mi vida, asumiendo el costo de estar lejos de mi familia, convivir con el estilo de vida, el transporte, la universidad, amistades y gastos propios de Santiago, siendo todo esto nuevo para mi.

Gracias al apoyo de Fundación Levanta, he podido estudiar mas cómodamente y a gusto, pues el apoyo entregado me da nuevas vibras para seguir estudiando y al mismo tiempo suplir algunas necesidades que surgen en el camino. Se agradece infinitamente todo el trabajo que se esta realizando para ayudar a alumnos con escasos recursos que tienen todos los deseos de seguir estudiando y llegar a ser profesionales. 

Saludos a todos los participantes de fundación levanta, un abrazo gigante a la distancia.

Christopher Diaz

Mi nombre es Christopher Díaz, estudio pedagogía en música en la Universidad Adventista de Chile, y recibo la beca que entrega la Fundación Levanta.

Desde niño me interesé por muchas cosas, al punto de no saber que estudiar al salir de cuarto medio, un día mientras mi madre estudiaba para una prueba que debía rendir para aprobar en el programa chile califica, me pidió ayuda con unas cosas que no entendía y fue entonces que ella me dijo “a ti te entiendo pero a los profesores no”.

Desde ese día comencé a prestar atención a las palabras de mis profesores y compañeros, que me decían lo bien que explicaba las cosas y lo atentos que estaban todos cuando me tocaba disertar.

Como en ese entonces me paseaba por todos lados con una guitarra, me decidí por la carrera que hoy estudio.

Creo firmemente que un aporte como esta beca es de gran ayuda, no solo para mí, sino para mi familia, y no solo por el aporte económico que significa, también porque mi madre sabe que además de ella hay otras personas que se interesan por mi futuro y aportan en mi proceso de formación.

Probablemente es eso lo que más agradezco de la fundación, su apoyo y preocupación constante, que me hace sentir parte de una gran familia que se apoya mutuamente.

Leonardo Bermúdez

Hola, pertenezco al grupo de becados por la Fundación Levanta, le agradezco a la fundación haberme dado la oportunidad. Ya que gracias al aporte que recibo puedo financiar los pasajes hacia la Universidad Adventista de Chile, donde Curso mi cuarto año de la Carrera de Pedagogía en música. A sido muy importante la ayuda ya que vivo en Portezuelo un pequeño pueblo a 35 kilómetros de Chillán. Y para llegar a la universidad tengo que recorrer diariamente 47 kilómetros.

Juan Pasten

Mi nombre es Juan Pasten Fernández, vivo en un sector rural de difícil acceso de la comuna de Portezuelo, vengo de una familia que trabaja en agricultura de subsistencia del secano costero. Mi educación básica la realicé en la escuela G43 San Francisco de Asís ubicada a 7 kilómetros hacia la zona rural de mi comuna. Hasta los 10 años yo era un niño completamente sano, que para llegar a la escuela caminaba alrededor de 1 kilómetro o a veces iba en bicicleta, llegando a mi escuela corría, cantaba y bailaba en el conjunto folclórico, jugaba futbol con mis compañeros en los recreos, en los talleres deportivos y en las clases de educación física. Todo era normal, acompañaba a mi papá a vender a la feria, realizaba las mismas actividades que todos los niños de mi sector, subíamos cerros, salíamos a buscar leña, nos juntábamos los domingos a ver los partidos de fútbol, recorríamos las viñas, hasta que una mañana no me pude levantar, mis piernas estaban sin movimiento, nadie entendía por qué. Hasta ese momento yo era un niño sano, las únicas enfermedades que conocía era los resfriados en invierno. Me llevaron al consultorio de Portezuelo y de ahí me trasladaron a Chillan, donde me internaron para determinar la causa y tratamiento de mi enfermedad. Estando en el Hospital mi papá habló con autoridades comunales, provinciales, para tratar de agilizar y poner como prioridad mi atención ya que en ocasiones las atenciones de salud pública son demasiado lentas.
Mi diagnóstico fue "Mielitis Transversa" la que corresponde a una inflamación de la médula espinal en alguna parte de ella. Esta enfermedad en mí, provocó un déficit motor severo, impidiéndome caminar. Una vez diagnosticada mi enfermedad se inició mi tratamiento en el hospital Herminia Martin de Chillan, para después ser derivado a la Fundación Teletón en Concepción, donde con mucho trabajo de los terapeutas volví a caminar, con mucho esfuerzo pero volví a sentir lo que es caminar. En mi escuela básica de San Francisco me dieron facilidades para rendir exámenes y me motivaron para seguir estudiando. Posteriormente logre terminar la enseñanza media en Portezuelo e ingrese a estudiar técnico en administración de empresas, y actualmente estoy estudiando la ingeniería en ejecución en administración de empresas en la Universidad Católica de la Santisima Concepción en Chillán.
Vivir en el campo y estudiar para ser un profesional con recursos mínimos, con vivencias limitadas es muy difícil, las distancias qué hay que recorrer para llegar a los centros educativos son enormes, donde la locomoción colectiva se limita a dos recorridos diarios. Ser de campo y lograr ser un profesional es muy difícil, hay que costear matrículas, aranceles, insumos, alimentación, hospedaje, salud, pasajes y más aún cuando el jefe de hogar, mi padre no tiene una renta mensual fija, sino que sus ingresos se limitan a su esfuerzo personal en la agricultura de subsistencia. Hay que considerar que no soy el único en la familia que estudia sino qué hay que costear los gastos educacionales de otros 3 hermanos, los dos menores en educación básica y media respectivamente y mi otra hermana que a partir de este año ingresó a estudiar Técnico nivel superior en Enfermería. Vivir en el campo y llegar a ser un profesional es muy difícil, más aún cuando una enfermedad inesperada te deja en situación de discapacidad, si para un estudiante normal es difícil, para un estudiante con discapacidad es el doble y no es porque seamos menos capaces, es por que nuestra sociedad aún no está lo suficientemente preparada y aún nos impone barreras físicas y sociales que dificultan nuestro camino. Es una lucha diaria para tomar una locomoción y asistir a clases, para ingresar a clases, ir a un baño, para ir a comprar los materiales o más simple aún para llegar a la hora a las diferentes actividades.
Es por esto que agradezco infinitamente a la Fundación Levanta por darme su apoyo en el ámbito económico que me ayuda para costear mis diferentes necesidades requeridas para mis estudios. Espero que esta gran labor siga ayudando a muchos más estudiantes de la comuna de Portezuelo. Vivir en el campo, con recursos limitados, tener una discapacidad y estudiar para llegar a ser un profesional es doblemente difícil, pero no imposible. Y con la ayuda de todos se puede lograr.

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